Dios

Los cristianos ortodoxos creen en Único Dios-Trinidad – el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La Santísima Trinidad es tres Personas (hipóstasis), Únicos en Su naturaleza Divina y son inseparables. Dios es eterno, omnipotente, el espíritu omnibenevolente, el Creador de todo el mundo y los seres humanos – para que nosotros le glorifiquemos a El y, uniendo con Él, alcancemos santidad y nos hagamos hijos de Dios.

 

El icono «Trinidad», escrito por el venerable Andrés Rublev en siglo XV.

Jesús Cristo

Jesús el Сristo es el Hijo de Dios, segunda hipóstasis de la Santísima Trinidad. Él nació en la eternidad del Dios-Padre, y en el tiempo fue concebido sin mácula y nació de la Santísima Madre de Dios – Virgen María. Cristo es el Verbo eterno de Dios, que «fue hecho carne, y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad.» (Jn. 1:14).

Jesús Cristo es Dios y Hombre – Dios verdadero y Hombre perfecto. La naturaleza Divina y humana se unieron en Cristo para siempre: Dios se hizo Hombre.

 

Cristo Todopoderoso. El icono de Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí (siglo VI).

El ministerio terrenal de Cristo, culminado con Su crucifixión, la Resurrección y la Ascensión en el cielo, tenía el objetivo de salvar a la humanidad del poder del pecado y de la muerte. La predicación y las obras de Jesús Cristo llenaron las relaciones humanas con Dios y unos con otros de un nuevo significado, Él dio mandamientos y ejemplo de amor, caridad, mansedumbre, valentía, bondad. Él fue crucificado en la Cruz por los pecados de la humanidad y ofreció un sacrificio perfecto, y por medio de Su santa Sangre hizo expiación por nuestros pecados para el Reino de los Cielos. «Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados.» (Isa. 53:5).

«Sin la fe en Jesús Cristo nadie puede volver a Dios y entrar en el Reino de los Cielos. Nadie, aunque crea en Jesús, si no actua como Jesús Cristo, no puede llamarse discípulo de Él» (San. Inocencio (Benjamín), «Instrucciones para caminar en el Reino de los Cielos»).

La Ortodoxia

La Ortodoxia es la fe en Dios, Uno y Trino, y derivada de esta la verdadera vida en Cristo, inseparable de la Iglesia fundada por Él. La fe ortodoxa es la que Cristo dió a los apóstoles, y los apóstoles – a las nuevas generaciones de cristianos (véase Judas 3, 2 Tes. 2:15, 1 Cor. 11:2).

El único objetivo de la Ortodoxia es la salvación y la santificación de cada persona, la conexión con Cristo en Su Iglesia, la comunión con la vida eterna. En ese es Evangelio, o la buena noticia de que Jesús Cristo es el Salvador y Redentor, que Él resucitó de los muertos, y a través de esto cada uno de nosotros puede alcanzar bienaventuranza y una vida eterna en el Reino de los Cielos.

«La Ortodoxia es el verdadero conocimiento y adoración de Dios; la Ortodoxia es la adoración de Dios en Espíritu y en Verdad; (…) la Ortodoxia es la glorificación del hombre por Dios, quien es el verdadero servidor de Dios, Quien da gracia del Espíritu Santo» (San Ignacio (Brianchaninov)).

La palabra «ortodoxia» significa «verdadera alabanza», «enseñanza auténtica» y surgió como el denominación de la fe verdadera, a diferencia de las herejías (falsas doctrinas).

El hombre

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios para tener la plenitud de la vida, el amor y la alegría en comunión con Dios, para le adorar a Él en espíritu y en verdad. «El hombre no fue creado para vivir sólo aquí en la tierra, al igual que los animales, que desaparecen después de la muerte; sino con el único objetivo de vivir con Dios y no vivir cien o mil años, sino para siempre» (San. Inocencio (Benjamín), «Instrucciones para caminar en el Reino de los Cielos»).

Cada persona tiene un valor infinito, porque lleva en sí el sello de su Creador. El hombre fue creado sin pecado, pero no perfecto. Adán (el primer hombre) fue creado para asemejarse a Dios cada vez más y crecer en comprensión de Dios.

Sin embargo, en los albores de la historia se cometió el pecado original de los primeros seres humanos, Adán y Eva, que le habían desobedecido a Dios y, en consecuencia, se convirtieron en seres mortales, sufrieron la maldición. Su naturaleza se hizo depravada, y la imagen de Dios en el hombre se oscureció por el pecado.

Pero el Mismo Dios se compadeció del hombre y intervino en su destino. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» (Jn. 3:16). Jesús Cristo, el Hijo de Dios se hizo el Único Mediador entre nosotros y el Padre que está en los cielos.

Cristo en Su naturaleza humana murió en la Cruz y con Su sangre nos salvó del pecado, de la maldición y de la muerte eterna. Y al tercer día resucitó para no morir jamás y abrir el camino a la futura resurrección y la vida eterna para todos. Después de la Resurrección de Cristo la muerte no se enseñorea de los cristianos para siempre.

La Iglesia

La Iglesia Ortodoxa es el Cuerpo de Cristo, la unión del Señor Jesucristo con sus hombres, unidos por la fe, los sacramentos y la sagrada jerarquía. La única cabeza de la Iglesia es Cristo. La Iglesia Ortodoxa es Una, Santa, Católica y Apostólica, que está abierto para todos, independientemente de su origen nacional, social y de cualquier otra condición.

La Iglesia Ortodoxa es la única nave de la salvación en la que Dios reúne a todos los creyentes en Él.

El Símbolo de la Fe

El Credo es un breve resumen de las principales verdades del cristianismo ortodoxo. El Símbolo de la Fe fue compuesto por los santos padres de la Iglesia Ortodoxa durante dos Concilios Ecuménicos (en 325 y 381).

El texto es el siguiente:

  1. Creo en Un solo Dios, Padre Omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles.
  2. Y en un solo Señor, Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, verdadero Dios de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por quien fueron hechas todas las cosas
  3. Quien por nosotros, los hombres, y para nuestra salvación, bajó de los cielos, encarnó del Espíritu Santo y de María la Virgen, y se hizo Hombre.
  4. Fue crucificado también para nosotros, bajo Poncio Pilatos; padeció y fue sepultado.
  5. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras
  6. Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre.
  7. Y vendrá segunda vez, lleno de gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos, y su Reino no tendrá fin.
  8. Y en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, y que habló por los profetas.
  9. Y en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica.
  10. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados.
  11. Espero la resurrección de los muertos
  12. y la vida del siglo venidero. Amén.